Monday, December 16, 2013

Manuel P. Muñoz sobre Los Colonos del Caudillo


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La película Los colonos del caudillo trae a la memoria la novela de Rafael Chirbes La larga marcha, tienen elementos temáticos en común.


El 29 de noviembre Sela Bozal, docente de la Universidad Humboldt (Philosophische Fakultät II, Institut für Romanistik), y la asociación Kämpfer und Freunde der Spanischen Republik organizaron una proyección de la película Los Colonos del Caudillo. Durante el debate que siguió a la proyección, el investigador literario Manuel Parodi Muñoz comparó la película con la obra literaria de Rafael Chirbes y tras el debate nos entregó una copia de su libro Perspectivización de la memoria histórica en la narrativa española actual. A raíz de su lectura le pedimos que clasificase nuestra película según los criterios del libro. A continuación incluimos su respuesta:

Los colonos del caudillo:
imagen del fascismo cotidiano en la democracia española que no lo es

Me alegra saber que te ha gustado el libro Perspectivización de la memoria histórica en la narrativa española actual. Como has podido comprobar, el trasfondo del libro tiene mucho que ver con el trasfondo de vuestra película que, como ya os dije, me ha gustado mucho. Vuestra película no solo me parece necesaria sino también muy oportuna. En lo que se refiere a la clasificación, si vosotros no la clasificáis en la misma categoría que La caída de Madrid (la perspectiva de la narración se corresponde con la perspectiva de los vencidos), yo me atrevería a decir entonces que la película se os ha escapado de las manos. La perspectiva de la narración en Los colonos del caudillo (si utilizamos la misma terminología para dos medios diferentes y pasamos por alto obviedades técnicas) se corresponde con la perspectiva de los vencidos igual que en La caída de Madrid de Chirbes o en El vano ayer de Isaac Rosa. Me explico:


La película deja hablar con voz propia a los distintos sectores implicados en el conflicto de la memoria histórica: 1) el sector minoritario de los vencedores que no aceptó la reforma política del régimen (representado por quienes os gritaron que se negaban a hablar y en cierta medida por Utrera Molina), 2) el sector mayoritario de los vencedores que decidió cambiar algo para que lo esencial siguiera igual (representado por el primer alcalde, el primer agrónomo y los colonos que votaron en contra de cambiar el nombre del pueblo, independientemente del partido al que voten actualmente), 3) la élite procedente del campo republicano que decidió reconciliarse con los vencedores y subordinarse a sus intereses para facilitar la reforma del régimen (representada por Felipe González) y 4) el sector mayoritario de los vencidos que lucha por la recuperación de la memoria histórica (representado por el historiador y, sobre todo, por la voz en off del narrador). Esta multiplicidad de voces o perspectivas no significa que la película sea ecléctica, reconciliadora, polivalente, relativista o que les dé el mismo grado de credibilidad o autoridad moral a las distintas perspectivas. La voz del narrador tiene un mayor peso que la de las otras instancias narrativas y su posicionamiento en el problema no contiene ambigüedad alguna. La película hace ver de una forma muy elegante pero muy contundente que los vencedores siguen siendo los vencedores; que la “transición” (en minúscula y entre comillas, según Isaac Rosa) cambió muchas cosas pero no lo fundamental (la dura realidad de que los vencedores siguen disfrutando de los privilegios del vencedor) y que la Ley de Memoria Histórica, exigida por el movimiento memorialista, ha sido convertida por los sucesivos partidos gobernantes en una cáscara vacía. El simple hecho de mostrar esa realidad a través de la lupa implica ya una actitud crítica frente a ella, por no mencionar el papel que juega la voz en off y las correspondientes imágenes. La perspectiva que representa la película es, por tanto, unívoca y se corresponde totalmente con la perspectiva del movimiento memorialista, es decir, con la perspectiva de los vencidos. No me extraña que los vencidos y sus descendientes acojan la película tan positivamente.

La película me trajo a la memoria la novela de Chirbes La larga marcha, tienen elementos temáticos en común. Estoy pensando concretamente en la subdivisión que se presenta en el campo de los vencedores entre los fascistas vencedores (la élite) y los fascistas perdedores (casi todos los demás). En la película estos últimos estarían representados por los colonos profranquistas engañados y explotados por el Instituto de Colonización, según se deduciría de los documentos encontrados. En la novela de Chirbes estaría representado, entre otros, por un limpiabotas profranquista. Presentar a un sector de los vencedores fascistas como víctimas sin modificar su imagen de vencedores fascistas es un problema fundamental pero a tratar con mucha delicadeza si no se quiere hacer que el verdugo deje de ser interpretado como tal y que se interprete como víctima. Chirbes resuelve este problema magistralmente y creo que la película lo resuelve con la misma maestría y finura. A mí, como espectador, no me queda ninguna duda al final de la película de que los vencedores siguen predominando en Llanos del caudillo (independientemente del partido que gobierne la alcaldía) y de que la situación en este pueblo castellano refleja en cierta medida la situación general de España, con todo lo que esta realidad implica.

Teniendo en cuenta que Los colonos del caudillo revela que los vencedores siguen siendo los vencedores, el documental se convierte automáticamente, con independencia de la voluntad de quien lo dirigió, en un dedo acusador que señala a la “transición” y sus protagonistas. Uno de ellos es Felipe González, que también coprotagoniza la película. Por lo que esta da pie a preguntarse por el papel jugado por Felipe González y los demás dirigentes del PSOE durante la “transición” y hasta ahora. ¿Qué han hecho ellos en relación con esa realidad? ¿Por qué redujeron la Ley de Memoria Histórica a una cáscara vacía? González confirmó en el cine Babylon de Berlín lo que ya documenta la película: que se ha impuesto la verdad de los vencedores. Si se tiene en cuenta que él y su partido han gobernado España más de 21 años (de 1982 a 1996 y de 2004 a 2011), por tanto, bastante más años que la UCD y el PP juntos, hay que concluir que él y los gobiernos del PSOE han sido decisivos para que la verdad de los vencedores se haya impuesto. Si Felipe González y los dirigentes del PSOE han contribuido tan decisivamente a que predomine la verdad de los vencedores desde la muerte de Franco, entonces se hace necesario el preguntarse ¿a qué campo pertenecen Felipe González y los dirigentes de su partido, al campo de los vencidos o al de los vencedores? La pregunta puede resultar chocante pero está totalmente justificada pues, como demuestran los análisis expuestos en Perspectivización de la memoria histórica en la narrativa española actual, el campo de los vencedores está compuesto por los que ganaron la guerra y por aquellos que, procedentes del campo de los vencidos, ascienden al campo de los vencedores tras reconciliarse con ellos y empezar a defender sus intereses (los privilegios del vencedor) como propios. En el libro menciono el caso del novelista Angel María de Lera, republicano que estuvo encarcelado al final de la Guerra, se reconcilió con los fascistas al salir de la cárcel y se convirtió en un leal servidor del régimen, llegando a ser ascendido a jefe de la sección de literatura del diario profranquista ABC. Que Felipe González valore positivamente la película, no es, en mi opinión, una señal de debilidad de la cinta en lo que se refiere a su potencial crítico, sino del alto nivel artístico que habéis alcanzado en ella y... de la doblez del señor González. Estoy seguro de que su potencial crítico lo han identificado no solo los responsables de los festivales en los que fue rechazada (censurada) o las distribuidoras que se resisten a llevarla a los cines, sino también los redactores de prensa española que pasan sobre ese contenido crítico como sobre ascuas para evitar quemarse. Algo que resulta evidente si se comparan los comentarios aparecidos en la prensa española con los aparecidos en la prensa alemana. En esta última se usan muchos menos eufemismos para referirse a la realidad descrita en el documental.

Un indudable logro artístico de la cinta es el presentar a los fascistas o defensores de Franco en toda su dimensión humana y no como monstruos caricaturescos. Esto tiene, a mi modo de ver, una gran importancia, no sólo como elemento estético. Si se presenta a los fascistas como monstruos caricaturescos, al espectador le resulta imposible identificarlos en la vida real, pues en la vida real el fascismo está representado y sostenido no solo por el torturador sádico o por el cabeza rapada que apalea brazo en alto a un inmigrante o a un homosexual, sino también por ese joven desenfadado y “moderno”, esa señora “de su casa” o ese sonriente abuelete que dicen no saber nada de política ni interesarse por ella pero que, sin embargo, tienen “muy claro” que Franco hizo “muchas cosas buenas”. Si a los fascistas no se los presenta en toda su dimensión humana, sino como monstruos de maldad caricaturesca, las víctimas directas o indirectas de esos fascistas se quedan sin una imagen real con la que poder identificar en la vida cotidiana a sus verdugos. Se puede decir que esa es una de las diferencias entre una obra artística regular pero necesaria y una obra artística excelente e imprescindible como Los colonos del caudillo.


El libro se puede comprar aquí: http://www.tranvia.de/

Resumen:

La narrativa española actual sobre la Guerra Civil y el período franquista, objeto de investigación en este trabajo, se produce, no en un marco atemporal y extraterrenal, sino en el contexto social español marcado por el resultado de la Guerra Civil y por ese conflicto en torno a la memoria histórica. Por esto, es legítimo suponer que los escritores que escriben sobre estos temas quieren expresar en sus novelas sus puntos de vista sobre la Guerra Civil, la época franquista, la reconciliación y los proyectos de sociedad para el futuro y que, de una u otra forma, toman posición en el conflicto en un sentido u otro. Descubrirlos es, sin duda, de interés general, pues contribuyen de forma importante a moldear la memoria colectiva. ¿Desde qué perspectiva escriben los autores que tematizan hoy día ese período bélico y dictatorial y hacia qué objetivo político-histórico apunta la rememoración de ese pasado en sus novelas? El tema en el que se centra este trabajo es la interconexión del conflicto sobre la “memoria histórica”, el problema de la reconciliación y la perspectiva de la narración elegida por los autores en las novelas que tematizan la Guerra Civil y la dictadura franquista. 


Información acerca de Rafael Chirbes:



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