Sunday, April 20, 2014

Los Colonos del Caudillo en Llanos del Caudillo

Un pueblo entero frente al espejo de la memoria

Los habitantes de Llanos de Caudillo asisten a la proyección del documental que ha investigado esta antigua colonia franquista inaugurada por el ministro franquista José Utrera Molina en 1958. Los colonos denuncian que el régimen hizo negocio a costa de su producción agraria.

PATRICIA CAMPELO Llanos del Caudillo (Ciudad Real) 13/04/2014 
 
Imagen de algunos de los primeros colonos de Llanos del Caudillo, a finales de los 50.
Imagen de algunos de los primeros colonos de Llanos del Caudillo, a finales de los 50.

"Venimos a ver algo de Franco". Josefina Tembleque, de 74 años, y su marido, han sido los primeros en entrar al centro cultural de Llanos del Caudillo (Ciudad Real). A los pocos minutos, comienzan a ocuparse las 440 sillas preparadas para la ocasión, algo más de la mitad de los habitantes del pueblo. Se percibe el interés ante el estreno del documental Los Colonos del Caudillo, en el que los cineastas Lucía Palacios y Dietmar Post han indagado en la experiencia colonizadora del franquismo narrando, a dos velocidades, la historia local de Llanos y la realidad de las víctimas de la dictadura en los últimos años. Tras la primera proyección pública del documental en Berlín, y su posterior exhibición en el Festival de Cine de Valladolid y en Buenos Aires, la cinta ha llegado al lugar de donde partió la idea original.

Josefina (bajo estas líneas) afirma con orgullo ser una de los colonas pioneras. Tenía 15 años cuando llegó con sus padres y sus tres hermanos a este recién creado asentamiento del Instituto Nacional de Colonización, a principios de la década de los 50. Este organismo dependiente del Ministerio de Agricultura creó cerca de 300 pueblos a los que llegaron unas 50.000 familias para trabajar la tierra. Los colonos recibían una casa -que en ocasiones no estaba terminada-, una parcela de unas seis hectáreas, una pareja de mulas, aperos de labranza y dinero. En los 15 años siguientes debían entregar el 51% de su producción al Ministerio de Agricultura franquista. Este cobro se realizaba siempre y con independencia del resultado bueno o no de las cosechas. "Dar la mitad de lo que obteníamos al instituto era mucho; había que trabajar muy duro la tierra y se pasaba mal", cuenta Josefina a Público momentos antes de comenzar la proyección.
 Para saber la cantidad producida por los colonos, el funcionario del ministerio medía las cosechas, a veces, con interés premeditado. "Se regaba por acequias, y peritaban la cosecha en esos surcos, donde el producto era mayor. Esa cantidad la multiplicaban y extendían por toda la siembra, dando un número mayor que el real", explica en el documental el actual alcalde de Llanos, Santiago Sánchez (PSOE). "Descubrimos que el Instituto Nacional de Colonización vendía los pimientos a 4,5 pesetas, y a los colonos se los pagaba a 2 pesetas. A finales de los años 50, el beneficio era de 3,5 millones. La línea social de la actividad con la que se iniciaron estos pueblos estaba muy lejos de la realidad. Era un negocio", añade Sánchez.
Los antiguos colonos, votantes de izquierda
El vecino Eugenio Bascuñana denuncia las obligadas directrices del Instituto, que les marcaba el tipo y el momento de la siembra durante los cinco primeros años. "Nos mandaban sembrar judía blanca a finales de julio, y así no salía nada. Se hacían muchas injusticias". Además, los vecinos debían estar disponibles para cualquier trabajo en el pueblo. "Una vez discutí con el ingeniero porque cada día mandaba a cuatro personas a hacer servicios, y un día me enviaron a mí a limpiar una cuneta. Le pregunté, ¿es que he venido aquí a hacer de caminero? Me negué y me pusieron cuatro faltas. Yo decía que era un campo de reconcentración, porque no podíamos despegar el pico ninguno y teníamos que hacer lo que nos decían. Así más de 30 años".
"Era un campo de reconcentración, porque no podíamos despegar el pico ninguno y teníamos que hacer lo que nos decían", denuncia Bascuañana. Este descontento se reflejó a la hora de votar en las elecciones a partir la muerte del dictador, según aclara el sociólogo Cristóbal Gómez gracias a un trabajo estadístico en el que concretó que en los pueblos de colonización votaban más a la izquierda. La primera maestra de Llanos, Ana María Parrilla, lo explica en el sometimiento que habían vivido. "Como la votación era secreta, por primera vez pudieron abrir la boca, y expresarse sin significarse", señala.

Las colonias franquistas se edificaron siguiendo el ideario de las cittá nuove de Mussolini, lugares para el "hombre nuevo", "antiobrero y antiurbano, ligado a la tierra y devoto al régimen del cual es deudor de todo: casa, tierra y trabajo", según principios del Instituto de Colonización. Los avances republicanos como la reforma agraria o el estado social fueron abolidos, y la situación económica en los años 40 y 50 era nefasta. La experiencia colonizadora pretendió paliar la extrema pobreza, pero no pudo evitar la fuga hacia zonas urbanas. De hecho, a los 14 años de la llegada de los primeros colonos, Llanos sólo contaba con una tercera parte de las casas habitadas, según los documentos consultados por los directores de la cinta.
Utrera Molina, el falangista convencido

Lucía Palacios y Dietmar Post, directores de 'Los Colonos del Caudillo'. / P.C.

Palacios y Post plasman en su trabajo opiniones muy diferentes que reflejan el amplio espectro de sensibilidades ante la Memoria Histórica. Uno de estos testimonios es el del ex ministro franquista y gobernador civil de la provincia cuando se inauguró Llanos del Caudillo, José Utrera Molina, para quien se pide la imputación en el marco de la querella argentina contra los crímenes franquistas.
Utrera Molina no recuerda el acto inaugural de Llanos, pero sí expresa su apego al ideario falangista: "Yo le decía a Franco ‘estoy sirviendo al movimiento pero no renuncio a mi condición de falangista'; nací siendo falangista y moriré siendo falangista cuando dios quiera".
Utrera Molina esquivó la invitación a la proyección de la cinta remitiendo una carta a los directores en la que subraya el "impulso social" que a su juicio fue la experiencia de colonización franquista.
El testimonio del expresidente Felipe González es otro de los incluidos en este largometraje documental que, desde su estreno, gira en el formato video fórum, con charlas tras la proyección. Tras la exhibición en Llanos, en la noche del sábado, tomaron la palabra ambos directores, el regidor municipal, el sociólogo Cristóbal Gómez, el periodista Ramón Orozco -como moderador del acto- y Raúl Herrero, ex preso político que explicó la actualidad de la querella argentina.
Una decena de vecinas y vecinos vierten en la película sus diferentes visiones respecto al pasado y presente de este pueblo que, en 2004, votó si quería retirar el apellido ‘Del Caudillo', y el resultado fue que ‘no'. De hecho, al terminar la proyección, Josefina Tembleque se muestra "encantada", y reconoce que el documental describe de manera fehaciente "todo lo que hemos vivido y todo por lo que hemos tenido que pasar".

http://www.publico.es/514150/un-pueblo-entero-frente-al-espejo-de-la-memoria

El cine ambulante sigue y hasta ahora ha atraido a más de 2000 espectadores en Alemania, España y Argentina. Más información:

http://www.playloud.org/loscolonosdelcaudillo_cineambulante.html

Friday, March 14, 2014

Los Colonos del Caudillo en Argentina

Daniel Richter Edition in support of the film                                                                 











"España, años cincuenta. Asentada la mano dura del franquismo sobre la población y eliminado hasta el último núcleo de resistencia, el dictador de voz atiplada diseña un plan para reactivar la economía del país creando una serie de asentamientos rurales en los que propiciar el nacimiento de “el nuevo hombre fascista (...), el hombre antiurbano y antiobrero, apegado a la tierra, temeroso de Dios y devoto del régimen”. Llanos del Caudillo es uno de esos pueblos donde aún hoy día la presencia del general golpista sigue presente, en sus calles y en la memoria de sus vecinos, que en muchos casos se refieren al legado franquista con reverencia y agradecimiento. De algún modo, retratar Llanos del Caudillo es hacer un plano a escala de la España traumada y contradictoria que en pleno siglo XXI es incapaz de encarar su pasado histórico. Los colonos del Caudillo es la radiografía incómoda y contundente de ambas cosas: de la localidad manchega y del país que vivió el sueño europeo como una solución improbable para evitar recaer en la barbarie." (Fran Gayo)
Los Colonos del Caudillo en el festival BAFICI de Buenos Aires

"Spain. The fifties. Franco’s iron fist on the population has settled, and every resistance group has been eliminated. The dictator with the high-pitched voice concocts a plan to reactivate the country’s economy by creating a series of rural settlements in which to favor the birth of “the new fascist man (…), the anti-urban, anti-labor man, bonded to the land, fearful of God, and devoted to the regime”. Llanos del Caudillo is one of those towns where, even today, the presence of the coup-leading general is still strong in its streets and in the memory of its inhabitants, whom, in many cases, refer to the Francoist legacy with reverence and gratitude. In some way, portraying Llanos del Caudillo means to make a scale drawing of the traumatized, contradictory Spain that, well into the 21st Century, is incapable of facing its history. Franco’s Settlers is the uncomfortable, forceful study of both things: the locale in La Mancha and the country that lived the European dream as an improbable solution in order to avoid relapsing into barbarity." (Fran Gayo)
Franco's Settlers at the BAFICI film festival in Buenos Aires (English)

More screenings in Argentina / Más proyecciones en Argentina:

ARGENTINA
4 Buenos Aires (Festival de Cine) BAFICI (con el co-director Dietmar Post y Peréz Esquivel, quien obtuvo el Premio Nobel de la Paz en 1980)
5 Buenos Aires (UBA)
(con el co-director Dietmar Post) 
6 Buenos Aires (Festival de Cine) BAFICI (con el co-director Dietmar Post y Peréz Esquivel) 
7 Rosario (con el co-director Dietmar Post)  
7 Santa Fe (con el co-director Dietmar Post)  
8 Tucumán (con la participación de Dietmar Post, Hugo Cabral (Defensor del Pueblo), Laura Figueroa, Indiana Garzón, y el fiscal federal Sgo. Estero)
9 Córdoba (con la participación de Dietmar Post y Carlos Lascano, quien fue el Ministro de Justicia de Córdoba, y una antropóloga del grupo por la memoria) 
12 Buenos Aires (Festival de Cine) BAFICI
Details regarding the Argentinean film tour / Detalles de la gira en Argentina 


Please support this film by purchasing the highly valuable silk screen print edition by Daniel Richter / Por favor apoyen esta película comprando la edición de 4 serigrafías creadas por Daniel Richter:

Daniel Richter Edition 


Thursday, February 27, 2014

Goethe-Institut München über "Die Siedler Francos"

"Wir haben uns den Film "Die Siedler Francos" angeschaut und  finden ihn wirklich außerordentlich gelungen und eindrucksvoll. Herzlichen Glückwunsch zu dieser wichtigen Arbeit.
(Maren Niemeyer, Referentin für Film, Fernsehen und Hörfunk im Goethe-Institut München)



Besuchen Sie die offizielle Filmseite 

Monday, December 16, 2013

Manuel P. Muñoz sobre Los Colonos del Caudillo


La película Los colonos del caudillo trae a la memoria la novela de Rafael Chirbes La larga marcha, tienen elementos temáticos en común.


El 29 de noviembre Sela Bozal, docente de la Universidad Humboldt (Philosophische Fakultät II, Institut für Romanistik), y la asociación Kämpfer und Freunde der Spanischen Republik organizaron una proyección de la película Los Colonos del Caudillo. Durante el debate que siguió a la proyección, el investigador literario Manuel Parodi Muñoz comparó la película con la obra literaria de Rafael Chirbes y tras el debate nos entregó una copia de su libro Perspectivización de la memoria histórica en la narrativa española actual. A raíz de su lectura le pedimos que clasificase nuestra película según los criterios del libro. A continuación incluimos su respuesta:

Los colonos del caudillo:
imagen del fascismo cotidiano en la democracia española que no lo es

Me alegra saber que te ha gustado el libro Perspectivización de la memoria histórica en la narrativa española actual. Como has podido comprobar, el trasfondo del libro tiene mucho que ver con el trasfondo de vuestra película que, como ya os dije, me ha gustado mucho. Vuestra película no solo me parece necesaria sino también muy oportuna. En lo que se refiere a la clasificación, si vosotros no la clasificáis en la misma categoría que La caída de Madrid (la perspectiva de la narración se corresponde con la perspectiva de los vencidos), yo me atrevería a decir entonces que la película se os ha escapado de las manos. La perspectiva de la narración en Los colonos del caudillo (si utilizamos la misma terminología para dos medios diferentes y pasamos por alto obviedades técnicas) se corresponde con la perspectiva de los vencidos igual que en La caída de Madrid de Chirbes o en El vano ayer de Isaac Rosa. Me explico:

La película deja hablar con voz propia a los distintos sectores implicados en el conflicto de la memoria histórica: 1) el sector minoritario de los vencedores que no aceptó la reforma política del régimen (representado por quienes os gritaron que se negaban a hablar y en cierta medida por Utrera Molina), 2) el sector mayoritario de los vencedores que decidió cambiar algo para que lo esencial siguiera igual (representado por el primer alcalde, el primer agrónomo y los colonos que votaron en contra de cambiar el nombre del pueblo, independientemente del partido al que voten actualmente), 3) la élite procedente del campo republicano que decidió reconciliarse con los vencedores y subordinarse a sus intereses para facilitar la reforma del régimen (representada por Felipe González) y 4) el sector mayoritario de los vencidos que lucha por la recuperación de la memoria histórica (representado por el historiador y, sobre todo, por la voz en off del narrador). Esta multiplicidad de voces o perspectivas no significa que la película sea ecléctica, reconciliadora, polivalente, relativista o que les dé el mismo grado de credibilidad o autoridad moral a las distintas perspectivas. La voz del narrador tiene un mayor peso que la de las otras instancias narrativas y su posicionamiento en el problema no contiene ambigüedad alguna. La película hace ver de una forma muy elegante pero muy contundente que los vencedores siguen siendo los vencedores; que la “transición” (en minúscula y entre comillas, según Isaac Rosa) cambió muchas cosas pero no lo fundamental (la dura realidad de que los vencedores siguen disfrutando de los privilegios del vencedor) y que la Ley de Memoria Histórica, exigida por el movimiento memorialista, ha sido convertida por los sucesivos partidos gobernantes en una cáscara vacía. El simple hecho de mostrar esa realidad a través de la lupa implica ya una actitud crítica frente a ella, por no mencionar el papel que juega la voz en off y las correspondientes imágenes. La perspectiva que representa la película es, por tanto, unívoca y se corresponde totalmente con la perspectiva del movimiento memorialista, es decir, con la perspectiva de los vencidos. No me extraña que los vencidos y sus descendientes acojan la película tan positivamente.

La película me trajo a la memoria la novela de Chirbes La larga marcha, tienen elementos temáticos en común. Estoy pensando concretamente en la subdivisión que se presenta en el campo de los vencedores entre los fascistas vencedores (la élite) y los fascistas perdedores (casi todos los demás). En la película estos últimos estarían representados por los colonos profranquistas engañados y explotados por el Instituto de Colonización, según se deduciría de los documentos encontrados. En la novela de Chirbes estaría representado, entre otros, por un limpiabotas profranquista. Presentar a un sector de los vencedores fascistas como víctimas sin modificar su imagen de vencedores fascistas es un problema fundamental pero a tratar con mucha delicadeza si no se quiere hacer que el verdugo deje de ser interpretado como tal y que se interprete como víctima. Chirbes resuelve este problema magistralmente y creo que la película lo resuelve con la misma maestría y finura. A mí, como espectador, no me queda ninguna duda al final de la película de que los vencedores siguen predominando en Llanos del caudillo (independientemente del partido que gobierne la alcaldía) y de que la situación en este pueblo castellano refleja en cierta medida la situación general de España, con todo lo que esta realidad implica.

Teniendo en cuenta que Los colonos del caudillo revela que los vencedores siguen siendo los vencedores, el documental se convierte automáticamente, con independencia de la voluntad de quien lo dirigió, en un dedo acusador que señala a la “transición” y sus protagonistas. Uno de ellos es Felipe González, que también coprotagoniza la película. Por lo que esta da pie a preguntarse por el papel jugado por Felipe González y los demás dirigentes del PSOE durante la “transición” y hasta ahora. ¿Qué han hecho ellos en relación con esa realidad? ¿Por qué redujeron la Ley de Memoria Histórica a una cáscara vacía? González confirmó en el cine Babylon de Berlín lo que ya documenta la película: que se ha impuesto la verdad de los vencedores. Si se tiene en cuenta que él y su partido han gobernado España más de 21 años (de 1982 a 1996 y de 2004 a 2011), por tanto, bastante más años que la UCD y el PP juntos, hay que concluir que él y los gobiernos del PSOE han sido decisivos para que la verdad de los vencedores se haya impuesto. Si Felipe González y los dirigentes del PSOE han contribuido tan decisivamente a que predomine la verdad de los vencedores desde la muerte de Franco, entonces se hace necesario el preguntarse ¿a qué campo pertenecen Felipe González y los dirigentes de su partido, al campo de los vencidos o al de los vencedores? La pregunta puede resultar chocante pero está totalmente justificada pues, como demuestran los análisis expuestos en Perspectivización de la memoria histórica en la narrativa española actual, el campo de los vencedores está compuesto por los que ganaron la guerra y por aquellos que, procedentes del campo de los vencidos, ascienden al campo de los vencedores tras reconciliarse con ellos y empezar a defender sus intereses (los privilegios del vencedor) como propios. En el libro menciono el caso del novelista Angel María de Lera, republicano que estuvo encarcelado al final de la Guerra, se reconcilió con los fascistas al salir de la cárcel y se convirtió en un leal servidor del régimen, llegando a ser ascendido a jefe de la sección de literatura del diario profranquista ABC. Que Felipe González valore positivamente la película, no es, en mi opinión, una señal de debilidad de la cinta en lo que se refiere a su potencial crítico, sino del alto nivel artístico que habéis alcanzado en ella y... de la doblez del señor González. Estoy seguro de que su potencial crítico lo han identificado no solo los responsables de los festivales en los que fue rechazada (censurada) o las distribuidoras que se resisten a llevarla a los cines, sino también los redactores de prensa española que pasan sobre ese contenido crítico como sobre ascuas para evitar quemarse. Algo que resulta evidente si se comparan los comentarios aparecidos en la prensa española con los aparecidos en la prensa alemana. En esta última se usan muchos menos eufemismos para referirse a la realidad descrita en el documental.

Un indudable logro artístico de la cinta es el presentar a los fascistas o defensores de Franco en toda su dimensión humana y no como monstruos caricaturescos. Esto tiene, a mi modo de ver, una gran importancia, no sólo como elemento estético. Si se presenta a los fascistas como monstruos caricaturescos, al espectador le resulta imposible identificarlos en la vida real, pues en la vida real el fascismo está representado y sostenido no solo por el torturador sádico o por el cabeza rapada que apalea brazo en alto a un inmigrante o a un homosexual, sino también por ese joven desenfadado y “moderno”, esa señora “de su casa” o ese sonriente abuelete que dicen no saber nada de política ni interesarse por ella pero que, sin embargo, tienen “muy claro” que Franco hizo “muchas cosas buenas”. Si a los fascistas no se los presenta en toda su dimensión humana, sino como monstruos de maldad caricaturesca, las víctimas directas o indirectas de esos fascistas se quedan sin una imagen real con la que poder identificar en la vida cotidiana a sus verdugos. Se puede decir que esa es una de las diferencias entre una obra artística regular pero necesaria y una obra artística excelente e imprescindible como Los colonos del caudillo.


El libro se puede comprar aquí: http://www.tranvia.de/

Resumen:

La narrativa española actual sobre la Guerra Civil y el período franquista, objeto de investigación en este trabajo, se produce, no en un marco atemporal y extraterrenal, sino en el contexto social español marcado por el resultado de la Guerra Civil y por ese conflicto en torno a la memoria histórica. Por esto, es legítimo suponer que los escritores que escriben sobre estos temas quieren expresar en sus novelas sus puntos de vista sobre la Guerra Civil, la época franquista, la reconciliación y los proyectos de sociedad para el futuro y que, de una u otra forma, toman posición en el conflicto en un sentido u otro. Descubrirlos es, sin duda, de interés general, pues contribuyen de forma importante a moldear la memoria colectiva. ¿Desde qué perspectiva escriben los autores que tematizan hoy día ese período bélico y dictatorial y hacia qué objetivo político-histórico apunta la rememoración de ese pasado en sus novelas? El tema en el que se centra este trabajo es la interconexión del conflicto sobre la “memoria histórica”, el problema de la reconciliación y la perspectiva de la narración elegida por los autores en las novelas que tematizan la Guerra Civil y la dictadura franquista. 


Información acerca de Rafael Chirbes:



Monday, December 9, 2013

Schwäbisches Tagblatt bespricht "Die Siedler Francos"

Los Colonos del Caudillo / Die Siedler Francos

Dokumentarfilm über ein Siedlerdorf, das während der Franco-Diktatur gegründet wurde, um dort den neuen faschistischen Menschen zu schaffen.
Spanien 2013

Hitlerdorf? Città del Mussolini? In Deutschland und Italien gibt es derlei aus guten Gründen nicht. Anders in Spanien, wo die bis 1975 regierenden Klerikal-Faschisten zwar nicht Millionen, aber doch weit mehr als 100 000 Menschen umgebracht haben. So existiert in der Provinz La Mancha bis heute die Ortschaft „Llano del Caudillo“ (Ebene des Führers) zu Ehren des Diktators Franco. Das Dorf, dessen Ortsschild sie zufällig auf der Durchreise gesehen haben, hat das spanisch-deutsche Regie-Duo Lucia Palacios und Dietmar Post inspiriert, einen Dokumentarfilm über den Umgang der Spanier mit ihrer Vergangenheit zu machen.
„Llano del Caudillo“ ist eines von mehreren hundert Retortendörfern, die in den fünfziger Jahren von der spanischen Regierung in die Landschaft gepflanzt wurden. Eines der Ziele war, dort einen neuen Menschentypus heranzuziehen - nach faschistischem Verständnis ein gebeugter und gehorsamer Untertan. Entsprechend ist den Siedlern, die meisten waren treue Franco-Anhänger, der Umzug nicht gut bekommen. Der Alltag wurde hier noch drastischer reglementiert als andernorts („wie in einem KZ“, erinnert sich ein Veteran), die Erlöse der Landwirtschaft gingen größtenteils an den Staat. Die Folge: Seit dem Ende der Diktatur wählen die Bewohner stramm rot. Andererseits sprach sich in einem Referendum eine Mehrheit dagegen aus, den Ort umzubenennen. Das habe Franco auch wieder nicht verdient, hieß es.

Mit einer beeindruckenden Collage aus Zeitzeugen-Interviews, Fotografien und Ausschnitten aus alten (Propaganda-)Filmen rekonstruieren Palacios und Post den faschistischen Alltag im ländlichen Spanien. Vor allem aber dokumentieren die Gespräche mit Einwohnern, vom sozialistischen Neu- bis zum franquistischen Alt-Bürgermeister, beispielhaft die Zerrissenheit der spanischen Gesellschaft, was die Beurteilung der Verbrechen unter Franco angeht.

Festivalleitung würgt Zensurdebatte ab

Noch immer sind die Rechten unverhohlen stolz auf die Vergangenheit, noch immer trauen sich die Linken kaum, sie in die Schranken zu weisen. Der Deal von 1975 – Demokratie gegen Stillhalten – scheint unverändert zu gelten. Ob es darüber hinaus nötig war, prominente Altpolitiker wie den früheren sozialistischen Premier Felipe Gonzales oder den ewig gestrigen Franco-Vertrauten José Utrera Molina zu befragen, darüber kann man streiten – zum Beispiel am Samstagabend (8. Dezember), wenn die Regisseure den Film beim Cine Español im Kino Arsenal (19.30 Uhr) vorstellen.
„Los colonos del caudillo“ ist mitnichten der erste Film zur spanischen Vergangenheitsbewältigung, wohl aber, so Dietmar Post gegenüber dem TAGBLATT, einer der wenigen, in dem auch die Täter und deren Apologeten ungefiltert (will heißen: in ihrer ganzen Dreistigkeit) zu Wort kommen. Wohl deswegen wird er in rechten Kreisen nicht gern gesehen: Kurz vor der Premiere im Oktober beim zweitgrößten spanischen Filmfest in Valladolid wurde den Regisseuren „glaubwürdig“ (Post) gedroht, den Film verbieten zu lassen. Noch mehr erschüttert hat den Berliner Filmemacher, dass die Festivalleitung eine Debatte über den „Zensurversuch“ im Keim erstickt hat. „Es herrscht immer noch große Angst, über dieses Thema offen zu sprechen“, glaubt Post.
Andererseits sei „Los colonos del caudillo“ der bestbesuchte Dokumentarfilm des Festivals gewesen. Ob er in Spanien einen Verleih bekommt, ist – nicht zuletzt aufgrund der desolaten Lage der Filmwirtschaft – jedoch fraglich. Darauf warten wollen Post und Palacios jedenfalls nicht, sondern demnächst mit einem mobilen Kino übers Land fahren und die Debatte „vor die Haustür“ der Leute tragen. So wie es Federico Garcia Lorca und andere in den dreißiger Jahren mit dem Theater vorexerziert haben – ehe Francos Schergen dieser Basis-Kulturarbeit den Garaus machten.

Lesen Sie den kompletten Artikel hier

Saturday, November 9, 2013

Bob Flynn (The Times) on Franco's Settlers

"Franco's Settlers" is a splendid, beautifully constructed and important film about a vital subject matter, one of the best on the previously unspoken, or hidden, modern history of Spain.

I've researched Spain’s post Civil War period myself but Franco's settlements were new to me, as were many stories in the film, and this appalling experiment in social engineering came as a shock. Yet the film is well balanced and, most importantly, allows all sides speak for themselves.

The archive footage, much of which not seen for decades, and the numerous contemporary interviews only confirms how heavily Franco’s shadow still hangs over Spain.

This fine and disturbing documentary needs to be seen worldwide, but especially in Spain.
Bob Flynn ( Film Journalist, The Times)



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